Ayer se conoció la noticia de la clausura del servicio de archivos compartidos de Megaupload a partir de una intervención del Gobierno de Estados Unidos. La noticia se propagó rápidamente en las redes sociales generando múltiples reacciones. Todas ellas tienen en común el repudio a la acción gubernamental, aunque cada una muestra diferentes motivaciones. Como saben quiénes me conocen personalmente, nunca he defendido ni sostendré el derecho al intercambio y visualización de archivos protegidos con derechos de autor, cuando quienes favorecen ese intercambio lucran a costa de la obra y el trabajo de autores y creadores a quienes muchas veces ni siquiera reconocen su autoría. Tampoco defiendo ni sostengo la intangibilidad del negocio carente de ética y moral que realizan editoriales y distribuidoras. Son organizaciones que generan inmensos negocios de los cuales los legítimos autores reciben migajas que están libradas a su arbitrio y discreción. Y saben también que rechazo por mentirosa la afirmación de que editoriales y distribuidoras son hoy necesarias para que se conozca la obra de un creador. Pero creo que también los derechos de autor tienen sus límites. Quienes publicamos cualquier texto hoy en Occidente, nos estamos parando sobre los hombros de más de 5000 años de cultura de los cuales somos hijos y tributarios. Estas líneas mismas abrevan en muchos artículos y posts que leí en los últimos días y en muchos años de interés en el tema. Los derechos de autor no pueden ser irrestrictos, ilimitados y eternos, pues de lo contrario ataríamos el corazón de nuestra cultura y mutilaríamos su progreso. Sin embargo, creo que intervenciones autoritarias como la de ayer contra Megaupload deben ser claramente repudiadas por indiscriminadas, violatorias de legítimos derechos, y porque no son una solución real al problema que se pretende resolver. Megaupload no sólo alojaba material protegido por propiedad intelectual como películas, música o libros. También alojaba mucho material generado por sus propios autores, documentos, videos y música propiedad íntegramente de los titulares de las cuentas. No sólo se utilizaba para compartir públicamente archivos sobre Internet. Somos muchos los que utilizamos servicios como ese para respaldar nuestros propios archivos, para mantenerlos en la "nube" y poder accederlos desde cualquier sitio, sin ninguna violación de derechos de nadie ya que son materiales íntegramente de nuestra propiedad. ¿Quién garantiza nuestro derecho a la propiedad de esos archivos que han quedado "presos" en esta medida? ¿Quién garantiza nuestro derecho a la privacidad de nuestras fotos y videos? ¿Quién garantiza nuestro derecho a compartirlos con quién queramos y cuando queramos? En este punto creo que debo coincidir con quienes sostienen que acciones de este tipo, del mismo modo que la ley SOPA, PIPA o Sinde, no tienen el objetivo de proteger legítimos derechos de autor (si, creo que ese es un derecho legítimo). Parecen más bien acciones que tienden a asegurar y proteger el negocio jurásico que durante años han desarrollado editoriales y distribuidoras, y que les permite controlar qué se lee, qué se escucha y qué se mira. De este modo se pervierte el ejercicio del poder público para proteger el negocio de algunos, en perjuicio del derecho a la privacidad y el conocimiento de todos. Pero lo que más duele, es que quienes formamos la base de Internet, los usuarios, reaccionamos y procuramos defender los ideales fundacionales de la Red. Pero quienes la constituyen estructuralmente: service providers, servicios de alojamiento, etc. se mantienen en silencio y no accionan (al menos públicamente) sobre este tema. Ténganlo presente, hoy vienen por nuestros archivos y nuestros derechos; mañana vendrán por vuestros negocios.
Eran los tiempos en que todavía había gorriones que nos despertaban en la mañana y tordos que paseaban en las plazas.
Por aquellos días vivía en una de las casitas del barrio Juan con sus papás. Era una casa pequeña pero cómoda, que se cobijaba del clima debajo de un gran plátano. El árbol maldito.
Así era como la viejecita de los perros había bautizado al plátano que cuidaba la casa de Juan: el árbol maldito.
Ella no sabía porqué, pero era una realidad que desde hacía tiempo su cuzquito blanco se resistía a pasar por la cercanía del plátano durante su paseo diario.
En realidad nadie sabía porqué. Pero lo cierto es que cuando el cuzco llegaba a la vista del plátano se paralizaba, se negaba a seguir avanzando y de inmediato empezaba a tirar de la correa procurando ir por otros rumbos. Cualquier rumbo que no pasara por el costado del plátano; y si lo llevaba lejos de ese lugar, mejor.
La verdad la sabían solamente el cuzquito y, por supuesto, el plátano.
Ocurrió que por mucho tiempo el plátano había cuidado la casita donde ahora vivía Juan. Con sus ramas la reparaba de la inclemencia de las lluvias, de las heladas en el invierno y del fuerte sol en el verano.
Cuando Juan nació y llegó a la casa, el viejo plátano se enterneció y redobló sus cuidados. En las noches de viento acariciaba la casita para arrullar al niño que dormía, en el invierno tapizaba con sus hojas el piso para proteger a Juan de las caídas y darle un juguete de temporada.
Juan esperaba con ansias el otoño para cazar las hojas en sus caídas y jugar a abrir canales en el río de hojas, a las patadas. Pero eta situación se complicó cuando llegó al barrio la viejita de los perros.
La viejecita de esta historia sacaba a pasear sus perritos todos los días, y tenía muchos. Con el cuzquito blanco había elegido una ruta que pasaba exactamente en el espacio entre el plátano y la casa de Juan.
Esto no era un problema. El problema era que el cuzco había elegido ese preciso lugar para, todos los días, hacer sus necesidades. Y entonces todo se volvió gris, o mejor dicho, un verde putrefacto.
Durante el verano el calor hacía que el olor frente a la casa de Juan fuera insoportable. El plátano se esmeraba en refrescar todo lo posible el lugar para que hubiera menos olor, pero todo era infructuoso. Peor fue cuando llegó el otoño. Al principio el plátano creyó que cubriendo la miseria del cuzco con sus hojas ya no habría olor. Y fue cierto, pero se complicaba porque Juan y su mamá no podían ver los "regalitos" que dejaba el cuzco y entonces los pisaban y llevaban el mal olor al interior de la casita.
Pero el límite llegó el día del incidente.
Era otoño y como siempre el plátano se esforzaba en cubrir la suciedad con sus hojas doradas y crujientes. Juan y su mamá habían salido a hacer compras y volvían conversando y jugando como siempre. Juan se desprendió de su mamá y al grito de "¡llego primero!" comenzó a correr hacia la casita. Pero con tanta mala suerte que cuando casi llegaba a la puerta tropezó y cayó al piso.
Como siempre el colchón de hojas lo protegió y evitó que se lastimara; y Juan se levantó sonriente. Pero cuando miró sus manos... estaban impregnadas de los desechos del protegido de la viejita de los perros.
Juan al principio no entendía mucho. Después se olió y comprendió.
La mamá de Juan primero corrió pensando que se había lastimado y después lo tomó de las manos y se las mantenía altas para que no tocara nada. Con destreza de mamá abrió la puerta mientras controlaba las manos hediondas de Juan, y entraron mientras le decía "¡¿cuántas veces te tengo que decir que no corras?!".
Este fue el punto de no retorno para el plátano. Podía aceptar la incomodidad y el mal olor. Todo sea por la convivencia. Pero esto no. Esto pasaba el límite. Tenía que hacer algo.
Y el momento llegó.
Al día siguiente, como todos las mañanas, la viejita de los perros sacó a pasear al cuzco blanco. Como todos los días la bestia pestilente eligió el camino que conducía por la casa de Juan. Siempre fiel a su mal hábito, cuando llegó a las proximidades del plátano el perro se puso cómodo par hacer sus necesidades; y como siempre, su dueña distraída, miraba hacia otro lado.
En ese preciso momento, mientras el perro se concentraba en su tarea putrefacta y su dueña estaba mirando hacia otro lado, nuestro álamo, con su rama más tierna y flexible trazó una rápida curva que terminó con un estallido sordo en el lomo del molesto depositor.
La viejita de los perros escuchó el chasquido, se dio vuelta y nunca supo qué había pasado.
Pero el cuzco sintió que su lomo estallaba, picaba y dolía sin saber porqué. El golpe lo sobresaltó e interrumpió en su rito diario, pero mucho peor era el recuerdo doliente que llevaba en su lomo.
No supo con certeza qué había pasado, ni entendía bien el porqué; pero en ese mismo momento decidió que ese no era buen lugar para mantener su baño naturista y que debía buscar otro rápidamente pues tenía una necesidad pendiente de satisfacción.
Así que optó por gritar y aullar para descargar el sobresalto y el dolor, y salir corriendo desesperado para alejarse del álamo en busca de otros espacios que ensuciar. En su carrera arrastró a su dueña que trastabilló detrás de él y desde ese punto nunca más pasó por allí.
Desde ese día la vereda de la casa de Juan recuperó el encanto de otros tiempos, y Juan y su familia volvieron a disfrutar del cobijo del plátano; que para ellos y muchos más, no tenía nada de maldito.
Todo lo que podamos decir sobre servicios web 2.0 y su aplicación al modelo de educación suena maravilloso e interesante. Pero una cuestión distinta es su proyección y/o impacto en el mundo corporativo actual. Por una parte, nadie duda que el éxito del desarrollo e implementación de tecnologías en el mundo de la empresa dependen de la capacitación (ver nota aquí), pero aún más dependen de contar con recursos humanos dispuestos al cambio y con de capacidad de insertarse en sistemas de capacitación permanente (ver nota aquí). Por otra parte, la web 2.0 está constituyéndose en un desafío para las empresas. Facebook y otras redes sociales se han convertido en un canal de “fuga” de recursos en los horarios de trabajo, y peor aún en muchos casos de conflictos de recursos humanos. Pero las empresas son conscientes de que no pueden estar ausentes de esta nueva dimensión virtual de la realidad, de allí que cada día más organizaciones tienen presencia institucional efectiva en múltiples redes sociales. El problema es convertir esas herramientas en útiles en función de los objetivos corporativos, más allá de simples herramientas de marketing y promoción. Pues bien, aquí es donde ocupa un lugar privilegiado el e-learning 2.0 o la educación 2.0. Los sistemas de e-learning 2.0 son un mecanismo interesantísimo para poner las herramientas web 2.0 al servicio de los objetivos corporativos. No sólo se trata de generar redes sociales internas a la empresa, se trata de colocar todo el toolbox 2.0 al servicio de la organización. Revisemos un posible caso para ver a qué me refiero: En el área de productos de una empresa un ejecutivo se plantea la posibilidad del desarrollo de un nuevo producto que ofrecería la compañía a sus clientes. Pero el desarrollo del producto es complejo y tiene dudas sobre varios de los aspectos involucrados (técnicos, financieros, operacionales, etc.) en esta nueva oferta. En un esquema tradicional nuestro ejecutivo debería comenzar una serie de consultas para poder revisar todos esos puntos, y sus respuestas estarían reducidas a las consultas que puntualmente haya realizado. En cambio, al contar con un sistema de preguntas en comunidad (Quora u otro que hayan elegido internamente), podrá publicar sus preguntas en el sistema de modo que todo el personal habilitado vea las preguntas y pueda aportar con sus respuestas, las que además podrían estar calificadas por el rol y experiencia de quienes responden. Si se utiliza un sistema público, el bonus sería el aporte que pudiera obtener de técnicos ajenos a la empresa, pero calificados por su capacidad o experiencia. A partir de esa primera idea y el conjunto de respuestas que recibió, nuestro ejecutivo de productos puede ahora elaborar su propuesta para la empresa. En un esquema de trabajo 2.0 esa propuesta la publicaría en su blog, con todos los detalles que haya llegado a delinear y que considere necesarios. La publicación en el blog es comunicada a toda la organización a través de la red social, en la que todos participan, de modo que todos pueden ahora ver el proyecto. A partir de la publicación del proyecto en el blog, cada miembro de la comunidad puede enriquecerlo con sus comentarios, dudas o aporte en el mismo blog. Adicionalmente, al estar publicada, la idea va permeando los diferentes niveles de la empresa y comienza a hacerse parte de la cultura corporativa. Como resultado de la publicación y el debate, nuestro ejecutivo de productos genera una propuesta definitiva que es sometida a los niveles ejecutivos con responsabilidad de decisión para su aprobación. Una vez aprobada es necesario formalizar un proyecto para llevar adelante la propuesta. En el desarrollo del proyecto las herramientas colaborativas estilo Wave u otras son un insumo de trabajo utilísimo que permite a múltiples personas, interactuar en tiempo real y llevar control detallado de la evolución del proyecto, aún cuando operen en una realidad geográficamente dispersa. El proyecto debe incluir como parte del desarrollo la generación de la información necesaria para que cada una de las distintas áreas de la empresa involucradas en la implementación pueda ofrecer, sostener y operar el nuevo producto. Esta información, ya que trabajamos en un contexto 2.0, se puede integrar en un sistema Wiki que permite que todos tengan acceso a la información necesaria de modo rápido y ordenado, a la vez que pueden ir enriqueciéndola a partir de la experiencia del día a día. Por último será necesario capacitar al personal involucrado en la implementación del proyecto, pero esto es mucho más fácil ahora porque todo el proceso de generación del producto nos ha dejado una serie de herramientas que ya están disponibles para la comunidad corporativa: las bases del proyecto en el blog, los temas vinculados en la comunidad de preguntas, la documentación en la base de conocimientos corporativa. Sobre esta base es posible entonces implementar rápidamente un sistema de e-learning 2.0. Tenemos las herramientas necesarias, y seguramente el personal de la empresa tiene ya incorporadas las prácticas propias de lo que hemos llamado alumnos 2.0: disponibilidad al cambio, interacción, motivación personal. ¿Es posible entonces que los sistemas de e-learning 2.0 aporten a las organizaciones mejorando su productividad y capacidad de producción? Sí, sin dudas. Claro que para que esto sea así, es necesario antes que la organización haya aceptado los 4 pilares de las nuevas organizaciones 2.0: la apertura, la interacción entre pares, el acto de compartir y la actuación global como ámbito de gestión. Que como cultura corporativa cada uno de los miembros de la organización haya aceptado el desafío de producir valor, y compartirlo.
¿Es posible un proyecto educativo 2.0 en América Latina?
Mi respuesta inmediata es si. Pero para que sea posible tenemos que lograr reunir determinadas condiciones mínimas. El marco conceptual de los sistemas 2.0 está en pleno desarrollo y evolución, y de su evolución dependerá como cuánto de lejos pueden llegar estos proyectos. Además del marco conceptual, en notas anteriores, establecí que es necesario contar con 3 elementos básicos: un conjunto de herramientas desarrolladas en el marco de los sistemas 2.0; un grupo de docentes que operen dentro de los paradigmas comunicacionales del nuevo modelo; y alumnos que se desenvuelvan adecuadamente en este modelo de comunicación. Las herramientas, las primeras herramientas, ya están disponibles y pueden ser utilizadas. Seguramente en la medida en que los sistemas web 2.0 se afiancen iremos encontrando más y mejores recursos para el desarrollo del proceso de aprendizaje. El hecho es que ya contamos con los primeros recursos que sólo aguardan nuestra decisión de implementarlos en función del objetivo de aprendizaje. Pero no tenemos que perder de vista que para que se pueda dar un proceso de comunicación mucho más importante que el marco conceptual y las herramientas es contar con sujetos que se comuniquen de acuerdo a ese paradigma. En principio, los docentes 2.0. El desarrollo de docentes 2.0 es ciertamente un desafío pero más por lo nuevo del sistema que por otro tipo de dificultades. Sobre todo en el área de capacitación en tecnologías de la comunicación contamos desde hace algunos años con una población importante de instructores capacitados, que además utilizan asiduamente las herramientas web 2.0 y que sólo necesitan el entrenamiento adecuado para ahora poner esas herramientas al servicio del proceso de aprendizaje en el nuevo marco conceptual. En otras áreas del conocimiento es muy probable que lograr una masa crítica de docentes 2.0 sea un desafío a enfrentar. Pero lo que creo que sí son un gran desafío, en todas las áreas del conocimiento, son los alumnos 2.0. Como dije en la nota anterior, ellos son el centro del proceso de aprendizaje y los que dan sentido al sistema. Sin alumnos 2.0 no es posible desarrollar un sistema de educación o e-learning 2.0. Constituyen el punto crítico y, a mi modo de ver, el principal desafío para las comunidades de América Latina. ¿Por qué el principal desafío? Pues porque la característica básica del alumno 2.0 supone un profundo cambio de actitud para pasar de una actitud pasiva ante el aprendizaje a una completamente activa. Creo que en la nota anterior desarrollé suficientemente este punto. Y es a mi modo de ver el punto que requerirá mayor esfuerzo. Si analizamos el comportamiento actual de nuestras poblaciones latinas dentro de las redes sociales, comunidades de bloggers y otros sistemas 2.0 una de las características que podemos notar es una reducida producción de contenidos propios. No me refiero específicamente a contenidos de alto valor agregado, sino más simplemente a contenidos originales. Es habitual que veamos cómo en redes sociales y blogs permanentemente se aplica la lógica del “copy and paste”. Es decir, reproducir o compilar lo que otros han producido sin agregado o aporte de ningún tipo. Muchos blogs no son más que selecciones de lo que otros blogs o sitios web han publicado y muchas publicaciones en comunidades y foros no son más que la redistribución de contenidos en diferentes formatos, los que a su vez han sido distribuidos previamente en otro foro o comunidad. De este modo a veces vemos publicado casi hasta el infinito el mismo archivo pdf, o la misma selección de fotografías, o el mismo informe. Es la publicación de lo que ya ha sido publicado y compartido. Lo que en realidad necesitamos para poder evolucionar hacia comunidades 2.0 es que cada alumno sea un verdadero generador de contenido de valor. Lo importante no es lo brillante y novedoso que pueda ser un texto, lo que importa es que sea fruto de la propia elaboración y trabajo personal, no de la simple copia. Podrán calificar como alumnos 2.0 e insertarse con fruto en el nuevo sistema que comienza a desarrollarse, quienes sean capaces no sólo de abandonar la pasividad ante el conocimiento sino primariamente quienes asuman el desafío de ser generadores de valor. Generar valor significa reflexionar y asumir el desafío de hacer públicas las propias reflexiones; elaborar conocimientos y compartirlos con los pares, generar recursos y herramientas y ponerlos en común dentro de la comunidad de estudio y trabajo. Para que un sistema de aprendizaje califique como un sistema de e-learning 2.0 es preciso que los 4 pilares que referencié como distintivos de los sistemas web 2.0 sean realidades efectivas: la apertura, la interacción entre pares, el acto de compartir y la actuación global como ámbito de gestión. Es decir, es preciso que cada uno de los miembros de la comunidad (docentes y alumnos) sea productor de valor y lo comparta. La idea de base es que la comunidad es mucho más que la simple suma de las individualidades, ya que a partir del proceso de producción y publicación del propio valor se contribuye al valor colectivo a la vez que cada uno se enriquece a sí mismo. Para esto, necesitamos alumnos que no sólo busquen activamente adquirir conocimientos y habilidades en función de un proyecto personal, sino que también sean capaces de publicar y compartir los resultados de su trabajo, el fruto de sus reflexiones. Que planteen sus inquietudes en las comunidades de preguntas o las redes sociales, que publiquen sus conclusiones o sus síntesis en sus blogs, que generen herramientas, recopilaciones de recursos, índices y los pongan a disposición de sus pares para que sean discutidos, mejorados y utilizados por toda la comunidad educativa. De este modo, ya no es un individuo aislado el que encuentra y elabora conocimientos y habilidades, sino una comunidad de docentes y alumnos la que los descubre, evoluciona y perfecciona a través de la experiencia compartida. En definitiva, este conjunto de notas en los que me animo a esbozar la idea de un sistema de e-learning 2.0 no es más que una muestra de esta lógica aplicada: un conjunto de notas que detona una reflexión y una elaboración, puesta en común para el debate y la construcción colectivos.
Cuando comencé esta serie de notas respecto de la educación en el entorno de los sistemas web 2.0 afirmé que estos nuevos sistemas imponen un nuevo paradigma de comunicación en función del cual podemos desarrollar un modelo educativo al que denominé e-learning o educación 2.0. E-Learning 2.0 es un modelo de aprendizaje basado en un esquema participativo y bidireccional caracterizado por 4 pilares: la apertura, la interacción entre pares, el acto de compartir y la actuación global como ámbito de gestión. Este modelo proporciona nuevas herramientas de comunicación y transmisión del conocimiento, las que intenté definir a grades rasgos en lo que llamé el ToolBox 2.0. Hay un paradigma de comunicación y hay herramientas comunicacionales. Para que la comunicación sea posible entonces, se requieren sujetos que operen dentro de ese paradigma y utilicen esas herramientas. En este nuevo paradigma la tarea del docente (al que llamé docente 2.0) está redefinida en función de las nuevas herramientas y el nuevo contexto como una tarea de orientación y acompañamiento en el camino de búsqueda y adquisición del conocimiento a través de la multiplicidad de fuentes disponibles. Pero el sujeto principal y el centro del proceso es el que llamaré alumno 2.0. Es la pieza principal por ser el centro del proceso de aprendizaje y quién le da sentido al sistema. Sin alumnos 2.0 no es posible un sistema de e-learning 2.0. Es el punto crítico. ¿Y qué es lo que caracteriza a un alumno 2.0? Pues, desde mi perspectiva personal, el paso de una actitud pasiva ante el aprendizaje a una completamente activa. Mejor me explico. En el esquema educativo tradicional, más allá de matices más o menos participativos el alumno tiende a comportarse como un sujeto pasivo de recepción del conocimiento. El docente enseña y el alumno aprende. Si el docente enseña más el alumno aprende más, si el docente enseña menos el alumno aprende menos. No digo que el sistema lo haga pasivo, sino que el alumno tiende (al menos en nuestro contexto Latinoamericano) a comportarse de modo pasivo. A lo largo de los años este esquema transmisor/receptor se ha intentado modificar dando mayor protagonismo al alumno, intentando sacarlo de ese rol totalmente pasivo para darle progresivamente mayor grado de protagonismo. Pero una característica común en todos los intentos de modificación ha sido que si el alumno se mantiene en una actitud pasiva, aún así aprende. Puede no aprovechar tanto de lo que el sistema le ofrece, puede que carezca de un proyecto total completamente definido, pero siempre algo va a aprender. Sin embargo esto no es así, o no creo que vaya a resultar así, en los sistemas de e-learning 2.0. Los sistemas 2.0 encuentran su especificidad y riqueza en la interacción y la comunicación bidireccional. Esto significa que si bien ambos sujetos de la comunicación (docente y alumno) no necesariamente son pares, para explotar al máximo las posibilidades deben operativamente comportarse como pares. ¿Qué quiero decir con esto? E-learning 2.0 es el sistema de entrenamiento adecuado (quizás la mejor forma y la más evolucionada) para quien tiene su propio proyecto personal, sabe qué es lo que busca y lo busca activamente. No es de esperar que dé su mejor resultado cuando el alumno se incorpora al proceso de modo pasivo a ver qué es lo que le ofrecerá el curso y cuánto sabe su docente. La máxima potencialidad del sistema se despliega cuando es el alumno el que toma la iniciativa y, aprovechando a su docente como inicio, motivador y guía decide desarrollar su propio camino de crecimiento en el conocimiento y para eso se aprovecha de las herramientas de interacción que se le ofrecen. Creo que esto define la característica básica de un alumno 2.0:
Proyecto y objetivos personales respecto del proceso de educación en el que se incorpora.
Actitud participativa y colaborativa con sus pares y con el docente.
Participación activa en el proceso de adquisición de conocimientos a través de un adecuado uso de herramientas tales como los motores de búsqueda, librerías electrónicas, documentación en línea, sistemas de preguntas, blogs, redes sociales, etc.
Los sistemas de e-learning 2.0 pueden ofrecernos la posibilidad de que cada persona insertada en un esquema de entrenamiento colectivo desarrolle su propio proyecto educativo adquiriendo conocimientos, habilidades y destrezas en función de un objetivo totalmente personal. Pero esto hace del alumno el actor principal, no sólo el centro de la acción. Un alumno 2.0 es el sujeto principal de la colaboración, y el artífice primario de la elaboración conjunta y la construcción de conocimiento. Es para esto esencial que tenga claros sus objetivos y en función de estos aproveche las herramientas disponibles para adquirir los conocimientos, habilidades y destrezas que han de ayudarlo a alcanzar ese objetivo que busca. Completando la idea que vengo elaborando desde la primera nota, un alumno 2.0 no recibe un conocimiento o una verdad tanto como los encuentra y elabora. No acepta conceptos tanto como los descubre y perfecciona a través de la experiencia compartida y enriquecida con sus pares.
Los sistemas de e-learning 2.0 se definen esencialmente por el paradigma o concepto básico sobre el que se basan: un modelo participativo y bidireccional caracterizado por 4 pilares: la apertura, la interacción entre pares, el acto de compartir y la actuación global como ámbito de gestión. A partir de estos 4 elementos se ha desarrollado la idea de una web 2.0 e incluso de empresas 2.0. En torno a ellos estoy elaborando en una serie de notas esta idea de e-learning 2.0. Como dije antes, la web 2.0 es un nuevo paradigma de comunicación que involucra sujetos que se adecúan a este nuevo paradigma y que operan dentro de él. Cuando aplicamos el modelo comunicacional al proceso de enseñanza aprendizaje podemos definir un sistema al que denominé e-learning 2.0. Este nuevo marco referencial para la educación y el entrenamiento supone sujetos con nuevas actitudes y capacidades: docentes 2.0 y alumnos 2.0. Pero ambos, para poder desarrollar ese proceso de aprendizaje, requieren de nuevas herramientas, adecuadas al modelo. Estas nuevas herramientas tienen algunas características que le son propias:
Son herramientas de comunicación interactivas, soportadas sobre Internet (o también a través de una red interna) y de tipo multimedia.
Estas herramientas están diseñadas para posibilitar la interacción entre usuarios, promoviendo la comunicación bidireccional y la elaboración interactiva de los conceptos.
Se actualizan en línea y quienes las utilizan pueden acceder inmediatamente a los aportes de los otros miembros de la red, modificarlos o comentarlos.
La participación de cada miembro de la red está identificada y calificada por su capacidad y nivel de aportes, pudiendo identificarse claramente y hacer el seguimiento de quiénes han aportado, cuál ha sido su aporte y en qué situación se ha dado.
Estas herramientas deben contar además con elementos de gestión que permitan no sólo administrar usuarios, sino también monitorear su actuación dentro del sistema y permitir diferentes niveles de acceso y operación de acuerdo a su posición en el sistema.
Lo que estoy enunciando no es nada nuevo, en definitiva estas son las características de los sistemas que operan en la denominada web 2.0. La pregunta es, ¿qué herramientas nuevas se pueden incorporar en y aprovechar para los procesos de educación y entrenamiento en un sistema de e-learning 2.0? La respuesta es: muchas. Y todas ellas con posibilidades realmente importantes para el desarrollo del proceso de aprendizaje. Obvio que ya existen muchas herramientas en línea que también pueden ser utilizadas: contenidos multimedia en línea, simuladores, librerías electrónicas; a lo que quiero referirme aquí es a las nuevas herramientas que podemos incorporar en el proceso. La web 2.0 está iniciando, y por eso mismo hay todavía espacio abundante para nuevas ideas, nuevos desarrollos y nuevas herramientas. En la medida en que crezcamos en el uso y aprovechamiento de estos sistemas algunas de las herramientas actuales puede que caigan en desuso y muchas nuevas surjan. Pero por el momento hay algunas muy interesantes que creo debiéramos incorporar en nuestros sistemas de enseñanza. Son herramientas que de hecho existen y muchos utilizamos al margen de nuestros procesos formales de educación:
Las redes sociales.
Son una herramienta importantísima para la comunicación rápida e informal con un gran potencial de interacción. Redes sociales públicas o desarrolladas explícitamente para una comunidad cerrada (hay empresas que ya están utilizando su propio Facebook), cualquiera de ellas; pero son una herramienta fundamental para fomentar la interacción y la comunidad, sobre todo cuando se trata de grupos humanos que operan dispersos en el tiempo y/o el espacio.
Los sistemas Wiki.
Iniciando con Wikipedia hace ya 10 años, el desarrollo de bases de conocimientos elaboradas con aportes colectivos y de modo colaborativo son hoy un recurso importante e invalorable. Toda comunidad de conocimiento puede hoy contar con su propia base de conocimientos desarrollada de modo colaborativo a partir del aporte de todos sus miembros.
Los blogs.
El blog es una herramienta privilegiada para el desarrollo del debate y el intercambio de ideas. En una base de conocimientos se almacenan conceptos ya consolidados, en los blogs se desarrolla el debate y el intercambio de opiniones. Un sistema de blogs asumido como punto de intercambio bidireccional (no sólo como una página web simplificada) puede ser el foro de debates en línea de segunda generación que permita el crecimiento de los nuevos sistemas.
Las comunidades de preguntas al estilo Quora.
Ya operan sistemas web 2.0 que permiten lanzar preguntas dentro de la comunidad y que pueden ser respondidas por cualquiera de los miembros. Estos sistemas, si están acompañados de un esquema claro de calificación y clasificación de las respuestas, pueden ser herramientas poderosas para el desarrollo de nuevos conceptos o la exploración de nuevas áreas de conocimientos.
Los sistemas de desarrollo colaborativo.
Sistemas que permiten que múltiples usuarios, de modo simultáneo puedan trabajar sobre un mismo documento o código, viendo en línea las modificaciones, correcciones o aportes que hace cada uno de ellos.
Una pregunta de un alumno respecto de un tema o aspecto no muy explorado, publicada en la comunidad de preguntas, puede provocar un conjunto de sugerencias o propuestas; es un detonante. De las múltiples respuestas se puede gestar una idea o concepto nuevos que se desarrolla en un blog y se expone al debate. La propuesta presentada en el blog es publicada a través de la red social, de modo que toda la comunidad se entera y puede participar del debate y aportar sugerencias, comentarios, correcciones; la red social actúa como el catalizador. Una vez consolidada, la nueva definición, idea o desarrollo es incorporado en el sistema Wiki y se enriquece con el aporte de múltiples autores. Los sistemas 2.0 abren para la educación un universo de posibilidades que se nutre de la comunicación bidireccional, la interacción y el desarrollo colaborativo. Estas herramientas, puestas al servicio del proceso de enseñanza-aprendizaje permiten al estudiante enriquecerse y enriquecer a los demás a través del aporte de cada uno. No son la solución, son las herramientas. Para que las herramientas permitan cosechar frutos es preciso que quienes las operen, estudiantes y docentes, sean sujetos que operen dentro del paradigma del e-learning 2.0 y que conozcan y aporten utilizando estas herramientas. Las mejores herramientas de conocimiento, vaciadas de contenido, son solo humo que lleva el viento.
Hace unas semanas escribí una nota proponiendo un nuevo modelo educativo que llamé e-learning 2.0. Una nueva forma de e-learning que apunta a aprovechar las posibilidades que ofrecen los sistemas que denominamos web 2.0 al que definí como “un modelo participativo y bidireccional que es caracterizado por 4 pilares: la apertura, la interacción entre pares, el acto de compartir y la actuación global como ámbito de gestión”. En un sistema de e-learning 2.0, para aprovechar adecuadamente las herramientas disponibles, necesitamos ante todo contar con sujetos que se comuniquen entre sí de modo acorde a las características del sistema, sujetos a los que llamé docentes 2.0 y alumnos 2.0. Es decir, alumnos y docentes con una actitud nueva ante el conocimiento. ¿Por qué? Porque la web 2.0 es un nuevo paradigma de comunicación, un nuevo modelo de interacción social que requiere que quienes se comunican dentro de ese marco operen de modo acorde al nuevo paradigma. Y todo proceso de educación o entrenamiento no es más que un proceso de comunicación con un propósito específico: la adquisición, por parte de los estudiantes, de conocimientos, habilidades y destrezas. En este nuevo paradigma la tarea del docente (maestro, instructor, facilitador o como quiera llamarse) debe ser redefinida en función de las nuevas herramientas y el nuevo contexto, si bien el objetivo es siempre el mismo. En un modelo 2.0 el docente deja de ser un productor unidireccional de conocimientos para ser él también receptor del resultado de su acción en sus alumnos y quienes se relacionan con él. Por esto el rol docente en una comunidad 2.0 debe ser redefinido. En este nuevo contexto en el que la información es lo que abunda y hay multiplicidad de fuentes de información y conocimiento, no es necesario ya un docente que sea “la” fuente autorizada de información y conocimientos sino que se requiere ante todo un guía que oriente y acompañe el camino de búsqueda y adquisición del conocimiento a través de la multiplicidad de fuentes disponibles. Para delinear este nuevo perfil es necesario antes definir claramente cuáles son las funciones propias de este nuevo docente. Mucho hay que trabajar en esto, pero a mi modo de ver, una primera aproximación puede ser elaborada a partir de los siguientes elementos:
Un docente 2.0 no entrega información sino que motiva y orienta a sus alumnos para que hagan su propia búsqueda de información. En este punto es el responsable de desencadenar el proceso de adquisición de conocimientos y guiarlo.
No elabora conclusiones, sino que enseña a sus alumnos a concluir por sí mismos.
Presenta un tema de estudio, lo define claramente y establecer las estrategias y tiempos para obtener los objetivos. Deja que el desarrollo sea fruto de la interacción de los alumnos entre sí y con él.
Propone metodologías de investigación, análisis y estudio. De este modo busca generar en sus estudiantes hábitos de búsqueda y selección de fuentes de información a la vez que fomenta en ellos rutinas de análisis y valoración de la información.
En un contexto de sobreabundancia de información y multiplicidad de fuentes como es la web 2.0, se preocupa especialmente de propiciar en sus estudiantes hábitos de pensamiento crítico para que sean capaces de seleccionar información en función de su calidad intrínseca.
Interactúa con otros docentes utilizando herramientas web 2.0 para enriquecerse recíprocamente a partir de la experiencia compartida y el descubrimiento de nuevas herramientas, metodologías y fuentes de información.
La principal tarea de un docente 2.0 no es suministrar conocimientos e información sino orientar a sus estudiantes para que ellos mismos obtengan la información y construyan el conocimiento.
Sin dudas que no es una tarea simple, ya que toma un punto de partida, conoce el punto de llegada, y debe ayudar y guiar a sus estudiantes para que cada uno de ellos alcance la meta buscada. Es una tarea que requiere que no se coloque en un escalón de conocimiento superior al de sus alumnos, sino que se ponga a la par e interactúe con ellos para orientarlos de manera que consigan alcanzar un objetivo que él conoce desde antes. No marcha delante mostrando el camino, sino que camina al costado ayudando a descubrir ese camino. Es el artífice de la colaboración, la elaboración conjunta y la construcción siempre de nuevo de un conocimiento que se espera que todos obtengan. Es más importante que propicie la adquisición de hábitos y favorezca el uso de métodos y procedimientos, que el hecho de brindar conocimientos ya digeridos. No debe intentar formar el pensamiento de sus alumnos, sino que debe propiciar que cada alumno forme su propia estructura de conocimientos. Parafraseando algo que dije en mi primer nota, un docente 2.0 no enseña la verdad tanto como enseña a encontrar la verdad. No enseña conceptos tanto como da a sus estudiantes las herramientas necesarias para obtener esos conceptos, valorarlos y compartirlos con sus pares.
En 1973 Sui Generis lanzó al mercado "Confesiones de Invierno", un disco que hizo época y en el que se incluyó un tema titulado "Tribulaciones, lamentos y ocaso de un tonto rey imaginario o no". A través de los años escuché muchas cosas sobre la letra de la canción. Para muchos es una alusión directa a Luis XVI de Francia y la Revolución Francesa. Es muy probable. Aunque Charly García (el autor de la letra) ha dicho también que es una alusión a él mismo cuando fue nombrado Rey del Palacio de la Papa Frita. Yo prefiero quedarme con la primera versión. En estos días en los que el Norte de África está convulsionado, Libia en medio de un baño de sangre y se cuestionan los movimientos libertarios, los regímenes "autoritarios", y las situaciones ambiguas generadas y sostenidas por los países más poderosos, yo me encontré de nuevo con este tema musical y me llevó a hacer una serie de reflexiones.
No tengo la certeza de que la letra se refiera explícitamente a Luis XVI aunque ciertamente podría aplicarse fácilmente a la historia del infortunado soberano francés que muriera en la guillotina en 1793. Pero igualmente, la canción puede ser fácilmente asociada a muchos de los sucesos de estos días también.
El levantamiento del pueblo contra su gobernante no responde de modo inmediato ni a formas de gobierno ni a cuestiones ideológicas.
Luis XVI ya se había sometido a la soberanía de la Asamblea General en 1789 y aceptado la Constitución de Francia. Se lo había aceptado como "Rey de los Franceses". Pero, muy posiblemente, su falta de identificación con la expectativas, deseos y angustias de su pueblo determinaron su caída definitiva.
La Revolución al principio mantuvo la monarquía. Pero los vaivenes de Luis XVI lo llevaron a ser considerado traidor y por eso ejecutado. Con la ejecución del rey también se abandonó la monarquía para lar lugar a la República.
Del mismo modo, la rebelión no tiene un claro signo político o ideológico. Tampoco es exclusivamente contra regímenes militares o monárquicos.
Uno de los puntos distintivos de estas revueltas es el alejamiento del gobernante respecto de su pueblo. En muchos casos la historia muestra un inicio en el que el gobernante surge de las entrañas de su pueblo, es aceptado como líder y por eso se le confía el poder de gobernar. Pero con el paso del tiempo el gobernante se asienta en su puesto, comienza a olvidarse de los orígenes y se distancia de su pueblo.
Es la distancia entre quienes ejercen el poder y aquellos en nombre de quienes debieran ejercerlo.
De la misma manera han sido desplazados gobiernos de izquierda que de derecha, monarquías, regímenes militares y gobernantes elegidos por el pueblo.
Cuando el gobernante se distancia de sus gobernados pierde legitimidad, y esa pérdida de legitimidad con el tiempo inexorablemente lleva a su derrocamiento. Intentar ideologizar esta situación es aumentar esa distancia de la realidad e intentar generar una distracción para mantener una situación que en el tiempo será insostenible.
Con el distanciamiento, paralelamente se da la personalización del ejercicio del poder.
En algunos casos creo poder encontrar incluso una gradualidad. Se comienza actuando en nombre del "pueblo". Progresivamente el pueblo es asumido en un concepto más abstracto que es la "patria". Pero la patria rápidamente se confunde con el estado, el estado con el gobierno, y el gobierno con el gobernante.
Como fruto de esta progresión, criticar al gobernante es injuriar al estado, traicionar a la patria y volverle la espalda al pueblo. No, no es así.
El pueblo y la patria son completamente diferentes de sus gobernantes. La identificación de ambos es un abuso y una perversión del concepto de pueblo.
Muy por el contrario, creo que quien no reconoce y rechaza los abusos del gobernante, traiciona al pueblo y da la espalda a la patria.
Creo que es mucho lo que se puede seguir elaborando a partir de estos sucesos. ¿Dónde empieza y dónde termina el ejercicio personalista del poder?, ¿Qué es lo que determina que un líder popular se convierta en un déspota que traiciona a su propio pueblo?, ¿cuáles son los límites legítimos de la rebelión contra el gobernante, que no se constituye en traición a la patria?
Muchas veces tengo la impresión de que gobernantes legítimamente elegidos progresivamente se convierten en pequeños tiranos que buscan ejercer el poder cuasi-despótico sin aceptar el disenso, el diálogo como camino y la tolerancia como virtud. El problema es poder definir cuándo esto ocurre. Creo que algunos de los elementos que lo definen son los que encontré antes.
No se debe asociar a ideologías o formas de representatividad. Responden a actitudes y formas de ejercer el poder de los gobernantes.
El distanciamiento y aislamiento respecto del pueblo, son un factor determinante.
El personalismo e identificación del gobernante con el estado y del estado con el pueblo son el síntoma más claro.
A veces sueño con gobernantes que caminen por las calles de su ciudad sin necesidad de custodias ni cordones policiales; que habiten en su casa, en medio del mismo barrio que los vió nacer; que tengan como principales referentes de la realidad a sus amigos de siempre, a los vecinos con los que tomaban mate, a sus compañeros de escuela. Sueño con gobernantes que no "necesiten" multitud de asesores, secretarios y custodios; que no estén "urgidos" más que por escuchar a su pueblo; que no tengan más "gastos de representación" que los necesarios para vestir y viajar dignamente como cualquier otro ciudadano de su Patria.
Sueño con gobernantes que asuman su tarea como un servicio, que les preocupe desempeñarlo con dignidad (no me importa que se equivoquen), que se puedan retirar cumplido su servicio sin necesidad de justificaciones para volver a vivir con su familia en su barrio de siempre.
Por favor, no me digan que "la vida es sueño, y los sueños sueños son". Prefiero pensar que en algunos lugares, esto, a veces, puede ser posible. Es posible, la última mitad del siglo XX y los inicios de este nos han mostrado que en algunos casos se puede. El asunto es que podamos convertir las excepciones y ejemplos en la regla.
En función de las lecturas de verano he retomado una serie de reflexiones respecto de la comunicación, la verdad, la educación y las nuevas tecnologías. Entre estas lecturas hay dos artículos que me han motivado particularmente.
Uno referido al rol de los capacitadores en el universo de la web 2.0 (ver aquí).
Esta nota me llevó a reflexionar nuevamente sobre la relación entre los paradigmas comunicacionales, la educación (la capacitación y el entrenamiento) como una forma particular de comunicación, y los diferentes actores (docentes, alumnos) en ese proceso de comunicación.
En este punto creo que hay mucho por trabajar, pero es imprescindible que busquemos un modelo de aprendizaje acorde a los nuevos paradigmas de comunicación. Ignorarlos sería como pretender desconocer la influencia de la imprenta en los modelos comunicacionales del siglo XVIII.
El otro, está referido a uno de los más profundos e ignorados desafíos de Internet. La dificultad para encontrar la verdad que imponen no sólo las nuevas formas de comunicación, sino también la sobreabundancia de información (ver aquí).
Hemos pasado de un modelo de reflexión en el que el problema era acceder a la información, a uno en el que entre los varios problemas que plantea el que quizás es más profundo es cómo distinguir la verdad y la información de calidad en la sobreabundancia y saturación.
Siempre recuerdo que con ocasión de una visita de Umberco Eco a Buenos Aires, en una de sus conferencias planteó el desafío que le significaba hoy preparar una disertación. Según decía (y coincido plenamente con él), hasta los años '90, cuando se preparaba un tema, uno acudía a sus propias notas, apuntes, fichas. Y cuando se contaba con la posibilidad, el acceso a una concordancia permitía revisar la opinión de un autor sobre un tema específico. El resultado de esto era una colección de una pocas citas y referencias sobre las cuáles se reflexionaba y elaboraba el propio pensamiento. Hoy ya no es así decía Eco. Contaba que antes de partir hacia Buenos Aires un amigo le había regalado una base de datos en un CD con las obras completas de Santo Tomás de Aquino. Para preparar sus disertaciones había recurrido entonces a la nueva herramienta informática en busca de información; pero el resultado fue aterrador. Ante cada búsqueda se encontraba con decenas y cientos de referencias que le resultaba imposible procesar. Hoy es mucho peor. Basta ingresar en Google cualquier palabra clave, para recibir como resultado de la búsqueda miles, si no decenas o centenas de miles de referencias. Seguramente la gran mayoría de ellas son similares (muchas veces copias unas de las otras), algunas de interés e importancia. Pero aún sobre esas pocas (que generalmente no son tan pocas) hay que bucear en profundidad para descubrir la información de valor, la verdad y no simples rumores repetidos al infinito. Como proclama el movimiento Anonymous, "la calidad de una idea importa más que quién es su autor". Estoy plenamente de acuerdo con eso, pero ¿estamos educados para valorar la calidad y no la autoridad? ¿Educamos para buscar el valor de la verdad antes que el respaldo de la autoridad? Autoridad no es sinónimo de verdad. Nunca lo fue. Pero menos aún lo es hoy. Es por esto que he elegido dos línea de reflexión para los meses por venir:
Una, la referida a la relación entre verdad, libertad y nuevas tecnologías.
Todo muy relacionado en definitiva con las posibilidades de comunicación, la ruptura de las barreras culturales, nacionales e idiomáticas, los nuevos movimientos políticos y en lo profundo, la educación.
Otra, la que se centra en la elaboración y discusión de un nuevo modelo de aprendizaje al que denominaré provisoriamente "aprendizaje 2.0".
Este modelo está esbozado inicialmente en una serie de notas que publicaré progresivamente en la página de IT College, y que iré coleccionando en este post de modo de tenerlos todos en un único lugar.
Como comprenderán quienes lean esto, esto es pensar en voz alta. Es delinear un borrador para la reflexión que vaya más allá de la simple acumulación de información. Es por esto que todo comentario, aporte o reflexión es bienvenido. La característica de esta realidad 2.0 que vivimos es que lo que enriquece y contribuye a buscar la verdad no es la autoridad, sino la interacción y colaboración.
Cuando despuntaba el siglo, hace 10 años, muchos hablábamos de un nuevo modelo de aprendizaje en el que el alumno es el centro del proceso. Internet ya había impactado en el modo de enseñar y aprender, y planteábamos un modelo de enseñanza en el que se ponen en juego múltiples herramientas (manuales, contenidos en línea, laboratorios remotos, bibliotecas de consulta en línea, asistencia remota de Instructores, clases presenciales, sistemas de evaluación on-line).
En el modelo de aprendizaje de hace 10 años el alumno es el centro de un proceso a través del cual, con la asistencia de un docente capacitado en las nuevas tecnologías, se adquieren conocimientos que cada uno construye de modo holístico. Ese alumno es un centro activo respecto de la construcción del propio conocimiento, pero pasivo respecto de la generación de contenidos. Todo le es entregado.
Este modelo responde a lo que algunos llaman la web 1.0, una red de intercambio de información fascinante (la infraestructura de comunicaciones de uso público, más grande de la historia de la humanidad) pero unidireccional: los autores publican contenido que es consultado, estudiado o analizado por los Internautas.
A mediados de esta primer década del siglo el modelo de comunicaciones de Internet ha comenzado a evolucionar hacia lo que llamamos web 2.0. Un modelo participativo y bidireccional que es caracterizado por 4 pilares: la apertura, la interacción entre pares, el acto de compartir y la actuación global como ámbito de gestión.
Esto está cambiando todos los paradigmas del modelo enseñanza-aprendizaje. Ahora un alumno, al mismo tiempo que aprende, puede volcar sus experiencias, descubrimientos, reflexiones en herramientas como los blogs o las redes sociales.
Estas herramientas le permiten interactuar con otros pares y con sus docentes de modo que todos se enriquecen recíprocamente. Los viejos foros han evolucionado a redes sociales con gran nivel de interactividad y multimedialidad; las páginas web estáticas evolucionan a sistemas dinámicos de administración de contenidos. Están apareciendo y cada vez son más eficientes las herramientas de tipo colaborativo que permiten que personas en diferentes puntos del planeta interactúen para el desarrollo de contenidos, código de programación, etc.
A mi juicio, esto puede que de lugar a un nuevo modelo de aprendizaje, que bien podríamos llamar también e-learning 2.0, algunas de cuyas características me animo a enunciar provisoriamente así:
Como el modelo precedente, el alumno sigue siendo el centro activo de construcción del conocimiento. El objetivo no ha cambiado.
Pero ahora el alumno ya no es pasivo respecto de la generación de conocimiento, sino que se convierte en parte activa de la generación de contenidos a través de las herramientas colaborativas de segunda generación.
Al universo de recursos disponibles para la búsqueda e investigación de información ahora se suman los contenidos producidos por sus pares, y las repercusiones que provocan en sus pares los contenidos por él generados.
El docente deja de ser un productor unidireccional de conocimientos para ser él también receptor del resultado de su acción en sus alumnos y quienes se relacionan con él.
Nada de esto es nuevo para los que trabajamos en educación. Los diferentes niveles de interacción entre docentes y alumnos siempre existieron. Pero lo que sí es nuevo es el impacto que esta interacción adquiere a la luz de las nuevas herramientas. Y esto impone, a mí modo de ver, un conjunto de desafíos:
Los altos niveles de interacción y la amplia variedad de fuentes de consulta disponibles exigen ahora más que nunca educar para reconocer lo verdadero, lo valioso y lo útil. En un mar de miles de millones de insumos educativos debemos aprender a distinguir claramente lo verdadero de lo falso, y a seleccionar lo que mejor colabora a nuestros propósitos.
El rol docente comienza a redefinirse. En un universo en el que la información es lo que abunda, no es necesario ya un docente que sea fuente autorizada de información sino que se requiere un guía que oriente y acompañe el camino de búsqueda y adquisición del conocimiento. Nuevas herramientas requieren nuevas metodologías y nuevos roles. Ya no debemos enseñar la verdad tanto como enseñar a encontrar la verdad.
Pero es fundamental redefinir también el rol del alumno. Una metodología de aprendizaje 2.0 tiene sentido solamente cuando el alumno cambia su rol pasivo de receptor de conocimientos, por una mucho más activo de artífice de su propia formación personal. De nada sirve que tenga herramientas y posibilidades si se mantiene en una actitud pasiva respecto del docente.
Las herramientas están apareciendo y perfeccionándose cada día. Pero es preciso que quienes utilizamos esas herramientas reformulemos nuestros roles y modos de trabajar para poder utilizarlas de modo eficiente y que sean impulsoras del progreso antes que obstáculos que conducen al fracaso.
Muchas veces temo que las herramientas a nuestra disposición evolucionan a una velocidad y un ritmo que no somos capaces de sostener desde nuestro trabajo de todos los días. Es por esto que creo fundamental no sólo buscar docentes 2.0, sino también reconvertirnos a alumnos 2.0
Información de referencia personal sobre mi formación académica y mis actividades en diferentes áreas de interés. Artículos y materiales de estudio referidos a temas de educación y particularmente e-learning.