El mundo de la empresa y el e-learning 2.0
Todo lo que podamos decir sobre servicios web 2.0 y su aplicación al modelo de educación suena maravilloso e interesante. Pero una cuestión distinta es su proyección y/o impacto en el mundo corporativo actual.
Por una parte, nadie duda que el éxito del desarrollo e implementación de tecnologías en el mundo de la empresa dependen de la capacitación (ver nota aquí), pero aún más dependen de contar con recursos humanos dispuestos al cambio y con de capacidad de insertarse en sistemas de capacitación permanente (ver nota aquí).
Por otra parte, la web 2.0 está constituyéndose en un desafío para las empresas. Facebook y otras redes sociales se han convertido en un canal de “fuga” de recursos en los horarios de trabajo, y peor aún en muchos casos de conflictos de recursos humanos.
Pero las empresas son conscientes de que no pueden estar ausentes de esta nueva dimensión virtual de la realidad, de allí que cada día más organizaciones tienen presencia institucional efectiva en múltiples redes sociales. El problema es convertir esas herramientas en útiles en función de los objetivos corporativos, más allá de simples herramientas de marketing y promoción.
Pues bien, aquí es donde ocupa un lugar privilegiado el e-learning 2.0 o la educación 2.0. Los sistemas de e-learning 2.0 son un mecanismo interesantísimo para poner las herramientas web 2.0 al servicio de los objetivos corporativos. No sólo se trata de generar redes sociales internas a la empresa, se trata de colocar todo el toolbox 2.0 al servicio de la organización.
Revisemos un posible caso para ver a qué me refiero:
En el área de productos de una empresa un ejecutivo se plantea la posibilidad del desarrollo de un nuevo producto que ofrecería la compañía a sus clientes. Pero el desarrollo del producto es complejo y tiene dudas sobre varios de los aspectos involucrados (técnicos, financieros, operacionales, etc.) en esta nueva oferta.
En un esquema tradicional nuestro ejecutivo debería comenzar una serie de consultas para poder revisar todos esos puntos, y sus respuestas estarían reducidas a las consultas que puntualmente haya realizado. En cambio, al contar con un sistema de preguntas en comunidad (Quora u otro que hayan elegido internamente), podrá publicar sus preguntas en el sistema de modo que todo el personal habilitado vea las preguntas y pueda aportar con sus respuestas, las que además podrían estar calificadas por el rol y experiencia de quienes responden. Si se utiliza un sistema público, el bonus sería el aporte que pudiera obtener de técnicos ajenos a la empresa, pero calificados por su capacidad o experiencia.
A partir de esa primera idea y el conjunto de respuestas que recibió, nuestro ejecutivo de productos puede ahora elaborar su propuesta para la empresa. En un esquema de trabajo 2.0 esa propuesta la publicaría en su blog, con todos los detalles que haya llegado a delinear y que considere necesarios. La publicación en el blog es comunicada a toda la organización a través de la red social, en la que todos participan, de modo que todos pueden ahora ver el proyecto. A partir de la publicación del proyecto en el blog, cada miembro de la comunidad puede enriquecerlo con sus comentarios, dudas o aporte en el mismo blog. Adicionalmente, al estar publicada, la idea va permeando los diferentes niveles de la empresa y comienza a hacerse parte de la cultura corporativa.
Como resultado de la publicación y el debate, nuestro ejecutivo de productos genera una propuesta definitiva que es sometida a los niveles ejecutivos con responsabilidad de decisión para su aprobación. Una vez aprobada es necesario formalizar un proyecto para llevar adelante la propuesta. En el desarrollo del proyecto las herramientas colaborativas estilo Wave u otras son un insumo de trabajo utilísimo que permite a múltiples personas, interactuar en tiempo real y llevar control detallado de la evolución del proyecto, aún cuando operen en una realidad geográficamente dispersa.
El proyecto debe incluir como parte del desarrollo la generación de la información necesaria para que cada una de las distintas áreas de la empresa involucradas en la implementación pueda ofrecer, sostener y operar el nuevo producto. Esta información, ya que trabajamos en un contexto 2.0, se puede integrar en un sistema Wiki que permite que todos tengan acceso a la información necesaria de modo rápido y ordenado, a la vez que pueden ir enriqueciéndola a partir de la experiencia del día a día.
Por último será necesario capacitar al personal involucrado en la implementación del proyecto, pero esto es mucho más fácil ahora porque todo el proceso de generación del producto nos ha dejado una serie de herramientas que ya están disponibles para la comunidad corporativa: las bases del proyecto en el blog, los temas vinculados en la comunidad de preguntas, la documentación en la base de conocimientos corporativa.
Sobre esta base es posible entonces implementar rápidamente un sistema de e-learning 2.0. Tenemos las herramientas necesarias, y seguramente el personal de la empresa tiene ya incorporadas las prácticas propias de lo que hemos llamado alumnos 2.0: disponibilidad al cambio, interacción, motivación personal.
¿Es posible entonces que los sistemas de e-learning 2.0 aporten a las organizaciones mejorando su productividad y capacidad de producción? Sí, sin dudas.
Claro que para que esto sea así, es necesario antes que la organización haya aceptado los 4 pilares de las nuevas organizaciones 2.0: la apertura, la interacción entre pares, el acto de compartir y la actuación global como ámbito de gestión. Que como cultura corporativa cada uno de los miembros de la organización haya aceptado el desafío de producir valor, y compartirlo.
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Aprendizaje 2.0
el 10 de febrero de 2011
Cuando despuntaba el siglo, hace 10 años, muchos hablábamos de un nuevo modelo de aprendizaje en el que el alumno es el centro del proceso. Internet ya había impactado en el modo de enseñar y aprender, y planteábamos un modelo de enseñanza en el que se ponen en juego múltiples herramientas (manuales, contenidos en línea, laboratorios remotos, bibliotecas de consulta en línea, asistencia remota de Instructores, clases presenciales, sistemas de evaluación on-line).
En el modelo de aprendizaje de hace 10 años el alumno es el centro de un proceso a través del cual, con la asistencia de un docente capacitado en las nuevas tecnologías, se adquieren conocimientos que cada uno construye de modo holístico. Ese alumno es un centro activo respecto de la construcción del propio conocimiento, pero pasivo respecto de la generación de contenidos. Todo le es entregado.
Este modelo responde a lo que algunos llaman la web 1.0, una red de intercambio de información fascinante (la infraestructura de comunicaciones de uso público, más grande de la historia de la humanidad) pero unidireccional: los autores publican contenido que es consultado, estudiado o analizado por los Internautas.
A mediados de esta primer década del siglo el modelo de comunicaciones de Internet ha comenzado a evolucionar hacia lo que llamamos web 2.0. Un modelo participativo y bidireccional que es caracterizado por 4 pilares: la apertura, la interacción entre pares, el acto de compartir y la actuación global como ámbito de gestión.
Esto está cambiando todos los paradigmas del modelo enseñanza-aprendizaje. Ahora un alumno, al mismo tiempo que aprende, puede volcar sus experiencias, descubrimientos, reflexiones en herramientas como los blogs o las redes sociales.
Estas herramientas le permiten interactuar con otros pares y con sus docentes de modo que todos se enriquecen recíprocamente. Los viejos foros han evolucionado a redes sociales con gran nivel de interactividad y multimedialidad; las páginas web estáticas evolucionan a sistemas dinámicos de administración de contenidos. Están apareciendo y cada vez son más eficientes las herramientas de tipo colaborativo que permiten que personas en diferentes puntos del planeta interactúen para el desarrollo de contenidos, código de programación, etc.
A mi juicio, esto puede que de lugar a un nuevo modelo de aprendizaje, que bien podríamos llamar también e-learning 2.0, algunas de cuyas características me animo a enunciar provisoriamente así:
- Como el modelo precedente, el alumno sigue siendo el centro activo de construcción del conocimiento. El objetivo no ha cambiado.
- Pero ahora el alumno ya no es pasivo respecto de la generación de conocimiento, sino que se convierte en parte activa de la generación de contenidos a través de las herramientas colaborativas de segunda generación.
- Al universo de recursos disponibles para la búsqueda e investigación de información ahora se suman los contenidos producidos por sus pares, y las repercusiones que provocan en sus pares los contenidos por él generados.
- El docente deja de ser un productor unidireccional de conocimientos para ser él también receptor del resultado de su acción en sus alumnos y quienes se relacionan con él.
Nada de esto es nuevo para los que trabajamos en educación. Los diferentes niveles de interacción entre docentes y alumnos siempre existieron. Pero lo que sí es nuevo es el impacto que esta interacción adquiere a la luz de las nuevas herramientas. Y esto impone, a mí modo de ver, un conjunto de desafíos:
- Los altos niveles de interacción y la amplia variedad de fuentes de consulta disponibles exigen ahora más que nunca educar para reconocer lo verdadero, lo valioso y lo útil. En un mar de miles de millones de insumos educativos debemos aprender a distinguir claramente lo verdadero de lo falso, y a seleccionar lo que mejor colabora a nuestros propósitos.
- El rol docente comienza a redefinirse. En un universo en el que la información es lo que abunda, no es necesario ya un docente que sea fuente autorizada de información sino que se requiere un guía que oriente y acompañe el camino de búsqueda y adquisición del conocimiento. Nuevas herramientas requieren nuevas metodologías y nuevos roles. Ya no debemos enseñar la verdad tanto como enseñar a encontrar la verdad.
- Pero es fundamental redefinir también el rol del alumno. Una metodología de aprendizaje 2.0 tiene sentido solamente cuando el alumno cambia su rol pasivo de receptor de conocimientos, por una mucho más activo de artífice de su propia formación personal. De nada sirve que tenga herramientas y posibilidades si se mantiene en una actitud pasiva respecto del docente.
Las herramientas están apareciendo y perfeccionándose cada día. Pero es preciso que quienes utilizamos esas herramientas reformulemos nuestros roles y modos de trabajar para poder utilizarlas de modo eficiente y que sean impulsoras del progreso antes que obstáculos que conducen al fracaso.
Muchas veces temo que las herramientas a nuestra disposición evolucionan a una velocidad y un ritmo que no somos capaces de sostener desde nuestro trabajo de todos los días. Es por esto que creo fundamental no sólo buscar docentes 2.0, sino también reconvertirnos a alumnos 2.0
Las notas sobre aprendizaje 2.0 publicadas:
- Aprendizaje 2.0
- Notas para un Docente 2.0
- Tool Box para un aprendizaje 2.0
- Notas para un Alumno 2.0
- ¿Es posible un proyecto de e-learning 2.0 en América Latina?
- El mundo de la empresa y el e-learning 2.0
Etiquetas: articulos, capacitación, capacitacion 2.0, e-learning
Un universo infinito de información digital
En los últimos días se publicó que Internet había alcanzado la cifra de 2.000 millones de usuarios, casi un tercio de la población mundial. De esta manera, la infraestructura de comunicaciones de uso público más grande de la historia de la humanidad, se convierte al mismo tiempo en la más importante, rica y revolucionaria herramienta de generación y comunicación de contenidos que hayamos conocido desde la invención de la imprenta.
Una demostración de esa potencialidad es la reacción que tienen diferentes regímenes políticos cuando necesitan controlar la información que llega a sus ciudadanos: se corta Internet (como en el caso de Egipto), o se censura (como es el caso de China y muchos otros países). Creo que los acontecimientos de estos días ayudan a poner en dimensión los reclamos de Anonymous y el desafío que supone el sostenimiento de la independencia y libertad de Internet a los que me referí en un post anterior.
Al mismo tiempo que todo esto ocurre, un sitio dedicado específicamente al marketing en las redes sociales (Flowtown) publicó una infografía referida a las dimensiones actuales de lo que llama "el universo digital" (se puede ampliar la imagen haciendo click con el mouse).
De la información que se presenta destaco algunos puntos que me han parecido más llamativos:
- Cada minuto se suben a YouTube 24 hs. de video nuevas.
- Más del 70% de los contenidos generados en el año 2010 han sido agregados por individuos desde su casa, el trabajo o a través de teléfonos móviles. No es contenido de empresas u organizaciones.
- Wikipedia cuenta con más de 3.000 millones de páginas o artículos.
- Cerca del 75% de los datos almacenados en este "universo digital" son copias. Solamente el 25% de los contenidos es único.
Estos datos me ratifican en la convicción de que estamos ante un nuevo paradigma comunicacional que cuestiona y obliga a la reformulación de nuestro sistema educativo.
La información abunda y nos desborda, y ha de abundar aún más en el futuro próximo.
Cada día la información es más accesible, y si bien estamos lejos de asegurar el acceso universal a la información (que quizás debiera se agregado como un derecho elemental, en una sociedad democrática), progresivamente la penetración de Internet es cada vez más capilar y está presente en todos los estamentos sociales.
El desafío es y será bucear en ese universo digital de modo que podamos encontrar información valiosa y cualitativamente superior. Cuando la información nos deborda el problema ya no es acceder a ella, sino poder discernir y valorarla adecuadamente para quedarnos solamente con lo que es útil y contribuye a nuestros objetivos.
En un mundo donde la palabra y los discursos sobreabundan, lo que debemos aprender, es a encontrar es la verdad.
O como escuché días atrás en un programa radial, debemos prevenir los brotes de pseudodoxia epidémica.
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Certificaciones. Habilidades con valor agregado.
En el mercado laboral local se ha comenzado a destacar de modo creciente el requerimiento de “certificaciones”. Sin embargo, en muchos casos aún debemos clarificar varios aspectos: ¿Qué certificación responde a las verdaderas necesidades de la empresa? ¿Qué puestos requieren verdaderamente una certificación?
Ante todo debemos clarificar qué es una certificación.
Lo que habitualmente denominamos certificación es una designación obtenida por una persona que ha cumplido y formalizado una serie de requerimientos impuestos por el organismo certificador.
Cada certificación tiene una serie de requisitos establecidos por el organismo de certificación, que deben ser cubiertos por la persona u organización que aspira a certificarse. Estos requisitos pueden ser de capacitación, exámenes a superar, experiencia laboral a acreditar, documentación a presentar, auditorias, etc. Cubiertos y acreditados estos requisitos, el organismo certificador extiende el correspondiente certificado.
¿Quién es el organismo certificador?
Bueno, en este punto hay una gran diversidad de posibilidades. Hay certificaciones extendidas por entidades educativas como universidades o institutos de educación superior, otras extendidas por organismos gubernamentales, pero lo más frecuente es que se trate de empresas u organizaciones corporativas. De aquí que el primer valor que tiene una certificación es consecuencia de su reconocimiento en el mercado.
En algunos casos se utiliza la certificación como sinónimo de licencia. Esto es un error. La licencia es un requisito exigido por la ley en algunos casos, como condición para desempeñar alguna tarea específica, mientras que la certificación es en términos generales voluntaria.La certificación de una persona solamente acredita que esa persona u organización tiene determinados conocimientos, destrezas o habilidades específicas que se adecuan al cuerpo de certificaciones del que se trate.
¿Qué se debe buscar?, ¿experiencia laboral o certificación?
Experiencia laboral y certificación no son excluyentes entre sí, sino complementarios. La experiencia laboral es irreemplazable y única en cada caso personal. Pero a esta experiencia laboral la certificación le agrega la capacidad de la persona de someterse a un proceso de acreditación, de aceptación de un cuerpo normativo y adecuarse a él, y por sobre todo, la capacidad de demostrar claramente sus capacidades. La experiencia laboral acreditada con certificación, muestra una trayectoria con valor agregado.
¿Certificación o grado académico?
Personalmente creo que la contraposición entre certificaciones y grados académicos es una disyuntiva falsa. Ambas son acreditaciones de competencias y habilidades diferentes. La conveniencia de requerir una certificación no depende de la persona en sí misma, sino de la tarea a desarrollar.
La instalación, monitoreo y soporte de dispositivos de networking (por ejemplo) requiere de un técnico certificado específicamente en las tecnologías que se implementan; un ingeniero no ha sido formado con ese objetivo. Sin embargo el diseño de un protocolo, su adecuación a la prestación de un nuevo servicio, su incorporación en un sistema operativo, esas son tareas propias de un ingeniero, para las que un técnico certificado no tiene conocimiento por el hecho de estar solamente certificado.
Hay quienes sostienen la necesidad de requerir ambos elementos: grado académico y certificación; y esta es una opción común en las búsquedas laborales que vemos en nuestros días. Esto puede ser necesario para ciertas tareas muy específicas, pero en la mayoría de los casos puede conducir en una sobre-calificación que se torne contraproducente.
Etiquetas: capacitación, certificación
Capacitación… ¿Cuándo? ¿Qué Capacitación?
Al momento de implementar tecnología, un elemento difícil de resolver es la Capacitación. Muchas veces está ausente; pero cuando se la considera es complicado conseguir Capacitación adecuada en tiempo, contenidos y metodología. Pero la solución, en verdad, existe.
La implementación de tecnología es un tema complejo. La selección de la tecnología y el proveedor adecuados son ya en sí mismos un desafío. Mucho más la implementación. Más allá de que se pueda contratar un servicio tercerizado para implementar, el plantel técnico de la empresa deberá capacitarse al menos para poder monitorear y resolver los problemas del día a día. Además, no debemos descuidar al usuario final: implementar un sistema maravilloso, si el usuario final no sabe aprovecharlo, de poco ha de servirle a la organización.
Esto se hace cada día más evidente en el área TICs. Aprovechar a fondo las prestaciones de la implementación de tecnologías como el acceso inalámbrico, las VPNs o la telefonía IP requieren de cierto nivel de conocimientos. Y ni hablar de las limitaciones que esto impone para la implantación de políticas de seguridad.
Y debemos admitir que la cuestión de la Capacitación no es fácil de resolver.
Primero hay que encontrar el curso adecuado, y esto no es fácil. La mayor parte de las propuestas son “cursos enlatados” que en realidad responden solo parcialmente a los requerimientos reales de la implementación.
Pero aún cuando encontremos el curso adecuado, surge el escollo más grave: los tiempos. Hay decisiones que son de política interna de la organización: se hace en horario laboral, o el personal utilizará tiempo extra-laboral.
Pero otras componentes son más críticas: si se hace un curso de tipo intensivo, sabemos que sirve de poco. Una inmersión profunda por poco tiempo sirve sólo para tener una noticia superficial de las tecnologías: lo que se aprende en 40 horas se puede sintetizar muchas veces en un par de horas de exposición. Pero tampoco se puede dedicar un calendario extenso ya que la organización necesita que se ponga en funcionamiento lo antes posible lo que se ha adquirido.
Y un punto final: que la Capacitación realmente sirva. Es decir, la calidad no sólo técnica sino pedagógica de la misma. La organización necesita que su personal comprenda, adquiera criterios, asimile procedimientos, pueda tomar decisiones y ejecutarlas con eficacia. Y para esto no sólo se necesita un capacitador que conozca la tecnología, se necesita un Instructor que sepa enseñar.
En este sentido, considero que una Capacitación en materia de TICs debe reunir los siguientes requerimientos:
· Un modelo pedagógico adecuado, con una distribución de carga horaria que permita asegurar la asimilación por parte del alumno a la vez que el respeto de los tiempos de la organización.
· Un desarrollo modular, que permita la adaptación a las necesidades y requerimientos de cada organización.
· Instructores con alto nivel de capacitación técnica y pedagógica.
· Herramientas desarrolladas específicamente para responder a las necesidades de cada curso.
· Materiales de estudio de óptima calidad y diseño de última generación.
· Y por supuesto, una adecuada relación costo/inversión.
Etiquetas: capacitación